Enterrament de la Sardina

La celebración (y es ya la edición número 27) comienza con un desfile por las distintas calles con la figura gigante (de unos dos metros y medio) de una sardina de cartón-piedra que los miembros de la misma entidad hacen con las propias manos dos o tres semanas antes de la celebración. La sardina está acompañada en todo momento por una extensa comitiva fúnebre, formada por plañideras, gente vestida de luto y vecindarios que siguen los pasos de la Banda de Música de Marratxí. Una vez acabado el desfile, se pide permiso a la máxima autoridad (en este caso, el alcalde) para hacer sonar la trompeta y proceder a la cremación de la sardina en una gran hoguera, en medio de un espectáculo de gritos y llantos. Como dice Martínez, «un año más, las llamas de la hoguera purificarán la sardina con buena compañía».

A continuación, se hace una merienda en la que -claro- no faltan las sardinas. Este año, la fiesta está prevista para el día 5 de marzo, siendo la plaza de Can Flor el centro neurálgico. Desde 2016, tanto los Espacios Jóvenes como el área de Mayores colaboran activamente con la organización de esta celebración. El origen histórico El Entierro de la Sardina es una fiesta pagana que, en todo caso, supone el punto y final del Carnaval (tiempo de diversión desenfrenada y sin límites) para iniciar el tiempo de Cuaresma, que equivale a abstinencia (un tiempo era abstinencia de sexo y también gastronómica referida a la carne). Para hacer el traspaso entre una época y otra y disfrutar del último día de «libertad absoluta», mucha gente salía a la calle a merendar.